Micro relato desde el metro

Perdido por el desierto de adoquines levantados por gigantescos monstruos de nariz punzante, el camino hasta la boca de metro se le hizo casi inaccesible.

Al final logró zafarse de todos los obstáculos y llegó a su destino, pero le quedaba la peor parte que era sortear la marabunta de gente que se empeñaba en ir contra él.

Sin dejarle casi andar, por fin llegó a la ansiada máquina para recargar su derecho a viajar. Pero … las prisas no son buenas y al introducir la mano en su bolsillo se dio cuenta que su poder adquisitivo se quedó en casa dentro de un cajón…

Al final su destino era andar.

Fin

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